20110424

Querida Lucille, has pensado alguna vez hacia donde va el deseo cuando ya no lo sientes palpitar.
Hay un lugar entre el pasado y el presente. Un rincón en donde se esconde. Un oasis, protegido de la vulgaridad. Donde la indecencia y la perversión no tienen que esconderse y bailan un compás perfecto. Dónde podrás gemir hasta morir de sed, y sentirte libre, sin piel que te dome, sin cuerdas que aprieten el corsé de la compostura. Sin tener que ser otra.
Es entonces querida Lucille, cuando el deseo vuelve,  cuando ya no querrás dejarlo marchar.

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