20100123



La ventana deja entrar demasiada claridad y me entumece la vista.
Tus dedos se asoman debajo de las sábanas que aun huelen a esencia.
Tus pies buscan enredarse con los mios.
Curiosamente ya no me intimida mirarte y sonrio.
No te quiero, pero me siento bien aquí.
En las copas, se insinúa el rastro del color de un buen vino.
El vinilo da vueltas en silencio, discretamente.
Me gustaría quedarme y seguir contemplándote.
Pero no quisiera acostumbrarme.
Prefiero que sigas cogiéndome por sorpresa.
Así tendré un motivo para volver.

5 comentarios:

Valentina dijo...

La situación que describes es deliciosa.

Ester dijo...

bon text!

Milena Rodher dijo...

Gracias chicas :*

Eva dijo...

C'est superbe!

Ava Adore dijo...

es mejor no acostumbrarse a lo bueno que si no luego es más dificil dejarlo...
por cert,es Choe la de la foto???al menos lo parece!!